jueves, 20 de enero de 2011

LA IMPORTANCIA DE UN PARTO NATURAL




Yo he tenido la suerte de tener un buen parto, sin complicaciones de ningún tipo. Durante todo el embarazo, todas las madres que te rodean , cuentan cómo ha sido el momento de tener a su bebé. Me atrevería a realizar un porcentaje de un 1% de mujeres que han tenido una buena experiencia. Casi todas tuvieron complicaciones en el momento del parto, después o su bebé sufrió de alguna manera.
Mi recuperación fué muy buena, ya que, el hecho de no haber utilizado epidural y no ser sometida a la episitomía ayudó mucho. A las pocas horas de parir me podía levantar y moverme sin problema. Creo que es muy importante pasar por un parto lo más natural posible, tanto para la madre como para el bebé, las secuelas que acarrean una mala experiencia se pueden prolongar durante toda la vida.
No quiero dar la impresión de que estoy en contra de las matronas, los médicos ni nada por el estilo. Pero por veces me parece que existe una gran falta de información para la madre, y que los médicos a sabiendas de que algunos procedimientos que realizan se pueden mejorar, no los cambian. No sé si es por falta de fondos, comodidad, que el protocolo es difícil de cambiar..... no lo sé....Me acaba de pasar por la cabeza la frase que me dijo una amiga médico de cabezera: -"Vane, ahora todo es antinatural, no te das cuenta que hasta la cosa más natural del mundo, que es el hecho de ser madre, es ahora tratado como una enfermedad común". -

Lo primero que hice cuando me quedé embarazada fue subscribirme a todas las revistas de bebes, bucar información por internet, comprar libros..... y lo curioso es que hay una tendencia a intentar llevar a cabo UN PARTO DE FORMA NATURAL; todos lo que leí le daba muchísima importacia al tema emocional, ya no sólo al físico. ¿POR QUÉ?, ( por algo será)


- LA IMPORTANCIA EN EL PLANO FÍSICO DE UN BUEN PARTO:

PARA LA MAMÁ....

El embarazo provoca innumerables cambios en la futura mamá: emocionales, posturales, bio-mecánicos, hormonales, etc...
Estos cambios importantes se producen en un lapso muy corto y, a menudo, se acompañan de trastornos varios como dolores, disfunciones digestivas, urinarias, sexuales y más...
La cabeza es la parte más voluminosa del bebé y durante el embarazo y sobre todo el parto, ella queda sometida a fuerzas considerables. Se entiende fácilmente que estas puedan dañar los huesos muy blandos todavía, en su estructura y en su movilidad uno con respecto al otro.
Estos movimientos son micrométricos pero su importancia es determinante para el desarrollo sano del sistema nervioso.
Riesgos originados en el parto:

* Parto prematuro,
* Inducción por goteo que multiplica por 10 la fuerza de las contracciones uterinas sobre la cabeza del bebé,
* Retención del bebé pidiendo a la madre que cierre las piernas
* Utilización de fórceps o de ventosas
* Embarazo múltiple
* Cesárea, compresión del abdomen de la parturiente para "bajar" al bebé,
* Tamaño excesivo del bebé en relación a
* la pelvis materna, etc...


En el parto es necesario que el sacro, el cóccix, los iliacos y vértebras lumbares de la madre cumplan una perfecta movilidad; y que los músculos y ligamentos de la pelvis estén flexibles y relajados. Para ello hay que tener una buena postura y sobre todo estar tranquila.Una asimetría a este nivel puede perjudicar al cráneo del niño, ya que en la última etapa del embarazo, la cabeza del niño descansa sobre la pelvis materna.

En el momento del parto, sacro, cóccix e iliacos efectúan movimientos para facilitar la salida del feto. Si estos no están equilibrados, y los ligamentos que los unen no están elásticos, se producirán dolores adicionales que pueden añadir tensión en el parto.
los osteópatas recomiendan el parto natural, en una posición más fisiológica, con unas condiciones más humanas y cálidas para la madre y el niño, con la figura de la matrona como especialista en el parto y del médico obstetra como especialista médico en la solución de eventuales conflictos.


En acupuntura y kinesología le dan una gran importancia a las cicatrices, porque por lo general aislan o rompen canales energéticos del cuerpo. Son una tensión constante en los músculos, las fascias, etc.. y el hecho de que no haya sufrimiento ni físico ni mental para la mamá y el niño.



PARA EL BEBÉ:


Durante su migración hacia el alumbramiento, la cabeza fetal esta sometida a un modelado que se orienta en un primer tiempo hacia una compresión, llevando el cráneo en extensión (con respecto a la sínfisis esfeno-basilar) y este fenómeno es útil porque la extensión provoca una hiperpresión del liquido cefalorraquídeo en las cavidades del cerebro, los ventrículos, y un aumento del metabolismo general. Podemos pues concluir que las compresiones del cráneo y del tórax durante el parto provocan la compresión de los centros del bulbo, y empujan fuera de los pulmones el liquido amniótico. Todos estos fenómenos mecánicos provocaran modificaciones de la química sanguínea, que va a permitir el inicia de la actividad de los centros neurológicos.
EI conjunto de las estimulaciones percibidas durante la expulsión, que provocan un verdadero aumento del ácido carbónico en la sangre, va a favorecer el comienzo de la actividad del centro respiratoria. Por eso es obvio que cualquier alteración a nivel del occipital, provocara alteración respiratorias, tanto a nivel de los centros del bulbo como de los nervios que salen por la base del cráneo e involucran las vías respiratorias superiores: faringe, laringe, bronquios, etc.

El estrés o traumas durante la gestación y las fuerzas de compresión durante el parto pueden causar desequilibrios en el sistema craneosacral del niño. Hasta en los partos más naturales y libres de problemas, la presión de la cabeza del niño sobre la base pélvica durante las contracciones comúnmente crea compresiones en la base del cráneo, las cuales a su vez afectan al sacro.

Estas distorsiones tienden a resolverse de manera natural en los días o semanas después del parto; pero en muchas ocasiones no ocurre así. De este modo, el trauma contenido en el cuerpo del bebé puede producir un amplio abanico de síntomas, tales como inquietud e intranquilidad, problemas de succión, cólicos, problemas en el desarrollo.
Síntomas más frecuentes en bebés:

* Deformación de la cabeza
* Un ojo más grande o más bajo que el otro,
* Una oreja más despegada o más baja,
* Bebé que vomita la leche (y/o que llora mucho),
* Bebé que no duerme o duerme demasiado,
* Bebé agitado o, al contrario, que no se` mueve,
* Trastornos respiratorios o de la deglución,
* Postura llamativa. El bebé se pone siempre en la misma posición o no le gusta tal otra,
* Bebé que llora cuando se le toca una parte del cuerpo, cabeza, pies, columna vertebral,
* Asimetría en los movimientos de los miembros, etc.

Trastornos que aparecen en la infancia:

* Trastornos del sueño o de la concentración
* Dificultades de aprendizaje,
* Trastornos reiterados del aparato respiratorio o de los oídos: otitis, bronquitis, bronco-espasmos, falso croup, asma,
* Dislexia, trastornos del lenguaje, trastornos digestivos: vómitos, diarreas, constipación,
* Dificultades a nivel de la motricidad,
* Hiperactividad, hiperkinesia, agresividad, irritabilidad,

El PARTO HOY EN DÍA:

Un nacimiento hospitalario “típico” hoy en día es: aparecen las contracciones y al llegar al hospital, tras una larga o corta espera, se inmoviliza a la madre estirada en una camilla, se le practica el rasurado, enchufada al gotero, con el cinturón de sufrimiento fetal y a la mínima se le administra oxitocina (que sólo actuará a nivel muscular, pero no cerebral), con lo cual las contracciones se acelerarán, se harán más intensas y dolorosas (se ha roto definitivamente el proceso natural del nacimiento) y por lo tanto tenemos todos los números para la epidural, fórceps, episiotomía o la cesárea. Todo ésto si tienes la suerte de que no te toque la típica enfermera o matrona con su sarcástico comentario "

Al nacer el bebé es cogido por unas manos enormes, desconocidas, hay gritos, ruido, luces cegadoras, le cortan el cordón umbilical antes de que deje de latir por lo que se asfixia y tiene que esforzarse al límite para poder limpiar sus pulmones y poder inhalar ese aire salvador, pasa de unas manos a otras, se le manipula lavándolo, pinchándole, pesándolo, midiéndolo. Es separado de su madre, en la que ha tenido hasta ahora (toda su vida) su hogar. Para acabarlo de arreglar, no se apoya suficientemente el inicio de la lactancia, sin asesorar a la madre. ¡Vaya recibimiento al bebé!

Toda mujer tiene el derecho de informarse de las diferentes posibilidades que tiene de traer a sus hij@s al mundo, de lo que supone cada una de ellas, teniendo en cuenta sus propias necesidades y las del bebé; escogiendo la que crea más adecuada a sus expectativas y deseos. Para ello, no hay más remedio muchas veces que “buscar” esa información fuera de los cauces hospitalarios y médicos usuales, tarea que facilitan grupos y asociaciones dedicados a informar, asesorar y proteger los derechos de madres y bebés (incluidas las valiosas asociaciones de apoyo a la lactancia).

IMPORTANCIA EN EL PLANO EMOCIONAL DEL PARTO.

La ansiedad por la espera está influida por los miedos.
El miedo durante el parto es causa de tensión. La tensión incrementa el dolor. El dolor produce más miedo, cerrando un círculo vicioso que puede hacer innecesariamente prolongado y doloroso el período de dilatación.

Las mujeres embarazadas que padecen altos niveles de estrés también pueden tener un riesgo mayor de parto prematuro, es decir, cuando los bebés nacen antes de las 37 semanas de gestación. Los bebés demasiado pequeños y prematuros están expuestos a un riesgo mayor de tener problemas de salud inmediatamente después de nacer, incapacidades permanentes, como retraso mental y parálisis cerebral, e incluso la muerte.


Según los expertos en neurología y psiquiatría infantil, el feto experimentaría las situaciones emocionales de la madre y se deduce que los traumas que pudiera padecer la futura mamá, afectarían negativamente al bebé e incluso podrían ocasionarle determinados trastornos psíquicos, con lo que se pone de manifiesto la necesidad de gozar de una buena salud emocional durante el embarazo.

Según los expertos, esta percepción del futuro bebé comienza a desarrollarse a partir del quinto mes del embarazo y puede moldear el estado psíquico que presentará durante su primera etapa tras el nacimiento. Por ello la futura madre debe tener en cuenta algunos aspectos fundamentales para lograr transmitir una buena salud emocional, dormir bien en el embarazo, evitar la relación embarazo y estrés, realizar ejercicios físicos adecuados para evitar la depresión, etc.

Soy consciente de que se ha quedado mucho en el tintero, pero a modo de introducción